NOTICIAS

FRANCISCO COLL HABLÓ DE RECONCILIACIÓN Y PERDÓN SINCERO

10 diciembre, 2010

SAN FRANCISCO COLL i GUITART, sacerdote dominico. Fundador de la Congregación de HERMANAS DOMINICAS DE LA ANUNCIATA. Canonizado por Benedicto XVI en Roma, el 11 de octubre de 2009.

Vamos presentando aspectos de la Vida de  San Francisco Coll. Aspectos relativos a su vida de relación con los demás, vida espiritual y vida sacerdotal y dominicana. Son testimonios que destacan su manera de ser, sus virtudes, sus hábitos y nos van revelando quién era el Centro de su vida.

Las frases o relatos que irán apareciendo se encuentran en el libro TESTIMONIOS, escrito por el P. Vito T. Gómez op. Magnífica Obra que recoge infinidad de testimonios de personas que conocieron al Padre Coll, convivieron con él y otras que escucharon lo que de él se decía. Destacan los testimonios de las primeras Hermanas de la Congregación, quienes recibieron directamente sus enseñanzas sobre la vida religiosa de una Dominica de la Anunciata, objetivos de la Fundación y estilo a seguir.

La Obra Testimonios, al igual que otros escritos sobre Francisco Coll, Obras completas, biografía, se puede consultar en la Biblioteca digital de esta misma web.

Una actuación especialmente señalada de cara a toda la parroquia tuvo lugar, creemos, a principios de febrero de 1840 en que, comenzaron a celebrar de nuevo en la parroquial de Santa María de Moià.

 

Se organizó entonces un solemne funeral por los muertos en el asalto del mes de octubre pasado. Con tal motivo recibió el encargo de predicar la oración fúnebre; no resultaba fácil en semejantes circunstancias; las heridas estaban todavía muy recientes, los odios a flor de piel y más de uno albergaría en su interior planes de venganza para quienes apoyaron o colaboraron con los carlistas.

 

Comenzó su sermón con estas exclamaciones: “¡Pobres madres! ¡Pobres hijos! ¡Pobres esposas!”. La emoción de apoderó del ánimo de todos y rompieron a llorar hasta sofocar la voz de aquel robusto predicador de 28 años todavía no cumplidos. Hecha la calma aprovechó para hablar de la reconciliación, del perdón sincero y de la necesidad de rogar por los difuntos.