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BEBER DE NUESTRO PROPIO POZO VI

20 junio, 2019

HACERSE PAN

Sabemos del gran fervor con que el Padre Coll celebraba la eucaristía. No era en él algo improvisado: le dedicaba todo el tiempo necesario. Mientras la celebraba estaba tan inmerso en el misterio, que “edificaba y excitaba a la devoción… por el fervor y recogimiento con que lo hacía, preparándose antes de celebrarla y dando gracias después de haberlo verificado” (Testimonio H. Dolores Pujols ). Al igual que le ocurría a N. P. Santo Domingo, se conmovía hasta derramar lágrimas. Una de las más dolorosas pruebas que padeció en su enfermedad fue cuando, debido a su avance, “tuvo que sacrificar sus delicias, al no poder celebrar ya más la Misa” (Carta del P. Enrich, 5 de abril de 1875). No es, pues, sorprendente que contemplando cada día entre sus manos aquel Santo Pan, partido y repartido para la vida del mundo, haya aprendido a hacerse, él mismo, pan.

“Puede que sea bonito, pero desde luego no es nada fácil hacerse pan.
Significa que ya no puedes vivir para ti, sino para los demás.
Significa que ya no puedes poseer nada, ni cosas, ni tiempo, ni talentos, ni libertad, ni salud; todo lo tuyo ya no es tuyo, es de y para los demás.
Significa que tienes que estar enteramente disponible, a tiempo completo.
Ya no puedes protestar si te exigen mucho, si te molestan mucho, si te llaman a cualquier hora y para cualquier cosa.
Significa que debes tener paciencia y mansedumbre, como el pan, que se deja amasar, cocer y partir.
Significa que debes ser humilde, como el pan, que no figura en la lista de platos exquisitos; está ahí, siempre para acompañar.
Significa que debes cultivar la ternura y la bondad, porque así es el pan, tierno y bueno.
Significa que debes estar siempre dispuesto al sacrificio, como el pan que se deja triturar.
Significa que debes vivir siempre en el amor más grande, capaz de morir para dar vida, como el pan.
San Ignacio de Antioquía quería ser triturado por los dientes de las fieras para llegar a ser pan de Cristo.
Tú, no hace falta que busques a los leones para que te trituren.
Déjate triturar por esos cachorrillos que son los hermanos.
Déjate amasar por las contrariedades, los trabajos y los servicios a favor de los hermanos.
Déjate cocer por el fuego del amor y del espíritu.
Después ya podrás ofrecerte a todos los que tengan algún hambre”.

(Rafael Prieto Ramiro, pbro)

En el confesonario era tan asiduo, que a veces no tenía tiempo para atender las necesidades más apremiantes (…). Solía llevar pedazos de pan en el bolsillo. Preguntado para qué los llevaba consigo, respondía: «son las primicias de los pobres». Algunas veces preguntaba a su hermana Teresa: -«¿qué hay para comer?»- Oída la contestación, mandaba repartir la comida entre los pobres que esperaban en la escalera; se oponía su hermana, pero al fin ésta accedía, teniendo que hacer para él las llamadas farinetas, sopa de maíz”. (Testimonio de H. Rafaela Antonell)

Ni terminaba en esto su caridad, en la misma predicación hacía frecuentes actos de caridad y estimulaba a hacerlos (…) diciendo desde el púlpito: ‘si me necesitáis llamadme a cualquier hora de la noche’. Hasta en los continuos vaivenes de la predicación, ejercía actos de caridad; sacrificando el sueño y el reposo, por ser más útil a las almas; preparándose antes con un rato de oración”. (Testimonio de H. Paula Prat)

«Se hallaba revestido para decir misa y a punto de celebrar, cuando se le presentó un hombre pidiéndole confesión, pues tenía su conciencia tan enredada, que decía él le faltaban pocas horas de vida e irse al infierno; el resultado fue que antes de celebrar le confesó«. (Testimonio de H. Ramona Gonfaus)

Vino el azote del cólera el año 1854 (…) Su celo era incansable con los enfermos y en el confesonario”. (Testimonio de Leodegario Torruella, presbítero)

En la escuela de la Eucaristía, “su delicia”, Francisco Coll aprendió a HACERSE PAN.

Canción «Dime como ser pan» de Salomé arricibita en mp3

Visualizar el vídeo: Dime cómo ser pan