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VISITA A LOS COLEGIOS DE ÁFRICA

26 octubre, 2011

Desde el 22 de septiembre hasta principio de noviembre, en el Vicariato Saint François Coll (África) tenemos el gozo de estar acompañadas por las HH. Justina González del Consejo general y Ana Mª Castaño del Consejo del Vicariato, ambas delegadas de educación.

Han visitado las Obras educativas de los cuatro países: Rwanda, Cameroun, Benin y Costa de Marfil.

En este tiempo las Hermanas han vivido muy de cerca nuestro quehacer en la parcela de la educación. Han aprovechado la ocasión para sensibilizar, corregir, recordar y exhortar. En este sentido han propiciado la reflexión sobre:

* La educadora de La Anunciata: ¿qué educadora?

* La escuela que el Padre Coll soñó: ¿qué escuela?

También ha habido ocasión de presentar un power sobre el Proyecto Marco General de Evangelización.

De todos estos encuentros animados por la H. Justina concluimos que nuestra misión apostólica hunde sus raíces en al mandamiento de Jesús: Id al mundo entero, proclamad el evangelio a todas las naciones” y en el de nuestro Fundador San Francisco Coll: enseñar la verdadera doctrina por todos los pueblos, grandes y pequeños e iluminar las tinieblas de la ignorancia”.

La educación es nuestra misión específica. La ejercemos en todas nuestras tareas, pero particularmente en las escuelas católicas con un estilo y organización que nos es propio a las Dominicas de la Anunciata.

Por nuestro carisma, debemos ejercer nuestra misión de educadoras con dulzura y firmeza, en una actitud de querer siempre mejorar y desarrollar la verdadera misión educativa, teniendo en cuenta los documentos y las orientaciones propias de la espiritualidad de nuestra Congregación.

Es cierto que podemos dar todas las materias: biología, filosofía…. pero no podemos perder el espíritu, el objetivo de nuestra enseñanza, nuestro deber primordial: hacer crecer de manera armónica todas las facetas de la persona: niño, adolescente, joven, adulto e iluminar la cultura con la luz de la Fe.

Se trata de:

1. Instruir: transmitir el saber y los conocimientos.

2. Cultivar: los valores que la persona tiene en ella misma.

3. Formar: con el fin de orientar en el camino de la vida.

Deseamos con entusiasmo iniciar nuevas Obras en el seno del Vicariato. Es loable, porque es signo de vida. No obstante es necesario que exista simbiosis entre este deseo y la aspiración de crear espacios donde niños y jóvenes puedan crecer, formarse y adquirir los útiles necesarios que les permitan ser transformadores de la sociedad de su tiempo. En otros términos, pensamos que antes de multiplicar las Obras es urgente consolidar las que ya tenemos y darles una identidad, la nuestra.

Como Dominicas de la Anunciata nos incumbe hacer de nuestros Centros verdaderos lugares de evangelización y de promoción humana, promoviendo los valores que el Padre Coll cultivó, transmitió y confió a la Congregación y a sus escuelas.

Para que todo lo que decimos no sea una simple utopía será juicioso unir a lo que hacemos lo que somos, o mejor lo que debemos ser, mujeres llenas de los valores que nos hagan ser auténticos faros en el sector educativo.

Se trata de la coherencia, compromiso desinteresado, responsabilidad… Se trata también de mantener viva la misión de la Congregación: preparar la tierra, sembrar, siempre sembrar, regar, limpiar, con una actitud llena de esperanza.

Ésta será para nosotras la manera de aportar nuestra piedra a la construcción del mundo soñado por Dios.

Las HH. Justina y Ana han apreciado con objetividad y equilibrio lo que han visto y constatado.

Mucho se hace, pero siempre hay mucho camino para recorrer.

¡El campo es grande, la mies es mucha!