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LA MALA Y LA BUENA PREGUNTA SOBRE LÁZARO

25 marzo, 2023

El quinto domingo de cuaresma se leerá, en la liturgia dominical, el evangelio conocido como “la resurrección de Lázaro”, aunque el evangelista, en ningún momento utiliza el término “resurrección” aplicado a Lázaro. De él se dice que estaba muerto y enterrado. Y cuando se habla de resurrección se trata de la resurrección en “el último día” o de una sorprendente resurrección en primera persona del presente de indicativo que se aplica a Jesús: “Yo soy la resurrección”. También aparece otra sorpresa aplicada a la muerte, o mejor, al “no morir jamás”: “el que cree en mi (o sea, en Jesús que es la resurrección) no morirá jamás”.

Hay una mala pregunta que no ayuda para nada a comprender este episodio, una pregunta que se centra en Lázaro y cuya pésima formulación sería: “¿resucitó o no resucitó?, ¿estaba muerto o no estaba muerto?”. Desde luego resulta muy extraño que alguien muera dos veces. Porque morir, lo que se dice morir, solo ocurre una vez, ya que este triste acontecimiento es definitivo. Y si no es definitivo, entonces no hay muerte. Hay vivificación. Se conocen algunos casos de personas que han creído morir y han sido vivificadas. Y luego han contado su experiencia. Al Lázaro que ha vuelto a la vida no le han solucionado el problema de la muerte. Ese problema solo se soluciona con la entrada en la vida eterna. El Lázaro que vuelve a la vida no ha sido resucitado (porque eso es la entrada definitiva en el mundo de Dios), sino vivificado. Esta vivificación es un signo de la verdadera resurrección, de la única que importa.

La buena pregunta para entender este evangelio es: ¿qué mensaje quiere transmitir el evangelista? El mensaje es claro: Jesús es la resurrección y la vida; el que cree en él no morirá jamás. O sea, unidos a Cristo resucitado podemos esperar la resurrección de los muertos, porque Cristo ha resucitado como el primero de una larga lista de hermanos. Esta es la esperanza cristiana y lo que quiere transmitir el evangelista con este signo tan llamativo que tiene como protagonista a Lázaro.

El texto que leeremos este domingo dice que muchos judíos, al ver lo que Jesús había hecho, creyeron en él. Y ahí se para la lectura. Pero la historia, tal como la cuenta el evangelista no acaba así. Acaba diciendo que otros, a pesar de lo que habían visto, no creyeron. Y que los sumos sacerdotes y los fariseos, visto lo visto, decidieron dar muerte a Jesús. Siempre cabe preguntarse qué es lo que vieron unos y qué es lo que vieron otros. Porque mirando lo mismo, a lo mejor no se ve lo mismo. Por mucho milagro que se vea, la fe siempre depende de la decisión personal. No hay milagro que la imponga.

Para los que celebraremos la eucaristía en este último domingo de cuaresma, en vísperas de la semana santa, este relato nos introduce en el misterio pascual. El misterio por el que Cristo ha vencido a la muerte. El misterio que es la respuesta definitiva a todas las preguntas de los seres humanos.

Martín Gelabert Ballester, OP

Fuente: nihilobstat