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INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y PAZ

2 enero, 2024

El mensaje del Papa con motivo de la Jornada Mundial de la Paz que, desde hace 57 años, viene celebrándose el uno de enero, tiene como lema: “inteligencia artificial y paz”. Es un documento que reconoce las oportunidades de esta tecnología, pero también advierte de sus límites, y pide que sea puesta al servicio del bien común.

Durante este pontificado se han afrontado asuntos nuevos, que han aparecido con fuerza en estos últimos años, y que tienen consecuencias para la vida, la salud y el bienestar de las personas. Hoy nos enfrentamos con nuevos problemas. Es necesario que seamos conscientes de sus múltiples implicaciones, para orientarlos y conducirlos buscando el bien de la persona. La inteligencia artificial es uno de ellos.

En estos momentos, las máquinas pueden reproducir o imitar las capacidades cognitivas del ser humano, de forma más rápida y precisa; y, al mismo tiempo, orientar nuestras acciones, a base de ofrecer informaciones que nos condicionan, nos influyen y nos emocionan, sin que seamos conscientes de ello, no buscando precisamente nuestro bien, sino el interés del que manipula las máquinas, que es, naturalmente, el que tiene el poder y el dinero. Las máquinas pueden controlar nuestros hábitos mentales con la finalidad de conseguir determinados objetivos políticos o económicos, limitando así el ejercicio consciente de nuestra libertad de elección. Esto, dice el mensaje papal, “crea un serio problema cuando la inteligencia artificial se emplea en campañas de desinformación que difunden noticias falsas y llevan a una creciente desconfianza hacia los medios de comunicación”.

El mensaje no olvida la tragedia de la guerra: “La posibilidad de conducir operaciones militares por medio de sistemas de control remoto ha llevado a una percepción menor de la devastación que estos han causado y de la responsabilidad en su uso, contribuyendo a un acercamiento aún más frío y distante a la inmensa tragedia de la guerra”. En otras palabras: la inteligencia artificial consigue que aquellos que provocan los daños terribles de las guerras sean insensibles al daño causado, puesto que la responsabilidad reside en los cálculos fríos de la máquina.

Eso no impide que el Papa reconozca los efectos positivos de una inteligencia artificial bien utilizada en favor del desarrollo humano. En efecto, “podría introducir importantes innovaciones en la agricultura, la educación y la cultura, un mejoramiento del nivel de vida de enteras naciones y pueblos, el crecimiento de la fraternidad humana y de la amistad social. En definitiva, el modo en que la usamos para incluir a los últimos, es decir, a los hermanos y las hermanas más débiles y necesitados, es la medida que revela nuestra humanidad”.

El mensaje termina con una oración para que “el rápido desarrollo de formas de inteligencia artificial no aumente las ya numerosas desigualdades e injusticias presentes en el mundo, sino que ayude a poner fin a las guerras y los conflictos, y a aliviar tantas formas de sufrimiento que afectan a la familia humana”.

Martín Gelabert Ballester, OP

Fuente: nihilobstat