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ENCUENTRO DE HERMANAS QUE COLABORAN EN LOS COLEGIOS

28 abril, 2016

Las hermanas que colaboramos en los colegios fuimos convocadas, a un encuentro de parte de la Delegada General de Educación a reflexionar sobre nuestra aportación hoy, como Dominicas de la Anunciata, en la misión educativa.

Sin comunicación previa, el día 22 de abril de 2016, nos fuimos encontrando en el viaje dirección Madrid un buen número de Hermanas que aceptamos, libremente, la invitación. Disfrutamos del viaje, el AVE, a una velocidad, más o menos de 300 Km/h, que no nos privaba de contemplar las maravillas cambiantes del paisaje: lluvia, sol, flores, estepa,…todo obra del Creador.

El reencuentro en la Casa General de la C/ La Granja del grupo, de las 31 hermanas conocidas que participaron en el encuentro, fue rico y emotivo.

El día de San Jorge después de la oración seguida de Laudes y Eucaristía, celebrada por un joven claretiano brasileño, empezamos el encuentro, con la bienvenida por parte de la Hna. Justina que nos exhortó: “A vivir con alegría y sin escatimar esfuerzos, a seguir entregando lo mejor de cada una” Resaltó que hermanas y laicos nos necesitamos, sin que falte en ningún momento el amor, la esperanza, la paz, la confianza y la compasión. Que nos vean personas serenas, centradas, viviendo con alegría y siendo testimonio vivo de lo que somos”.

También nos felicitó por nuestro esfuerzo de superación, de seguir buscando caminos nuevos sin quedarnos metidas y atrapadas “en nuestra concha”. Así mismo, nos animó “a seguir en la brecha” mientras el cuerpo aguante. Finalmente agradeció nuestra presencia y nos animó a seguir educando desde la perspectiva que en estos momentos se nos ofrece.

A continuación una oración dirigida también por la H. Justina, finalizó con el Himno del Jubileo Dominicano: “Laudare, Benedicere, Praedicare…”

Acto seguido, tuvo lugar la presentación de las 32 Hermanas, dirigida por la H. Virtudes Cruz, Delegada de Educación de la Provincia san Raimundo de Peñafort, que por medio de una foto del propio Colegio facilitó la ubicación y tarea de cada una. Mediante la palabra ”MI- SE – RI- COR-DIA” se organizaron los grupos de trabajo.  Fue un momento rico y en diálogo sincero, abundante, fluido, espontaneo e interesante. Siguió un pequeño descanso que nos permitió disfrutar del jardín de la casa y cambiar impresiones.

El final de la mañana corrió a cargo del Sr. Arturo Peiró, administrador de la Fundación P. Coll (FEFC) que nos habló a partir de la experiencia de estar entre nosotras. Entre otras cosas resaltó, que el dinero es necesario y está detrás de todo, pero lo más importante es la persona. Todos tenemos que sabernos poner en cada momento el VALOR que cada uno tiene. Ser luz en medio de las tinieblas, es lo que tenemos que ser, ya que el proceso educativo implica a todos. Finalizó su exposición animándonos a ser: presencia, coherencia, humildad, servicio y  disponibilidad

A las 16,15 en punto sesión de tarde, como quien juega con los cinco sentidos: tacto, vista, oído, gusto, olfato, la H. Justina nos hizo ver el objetivo de la Creación de las Fundaciones como medio para dar continuidad a nuestros Colegios. “Remarcó una y otra vez, que la presencia de las Hermanas es una garantía de continuidad y si queremos que sigan teniendo futuro y sigan siendo significativas no nos podemos desentender desde lo que somos y hacemos, nos corresponde valorar, animar y apoyar el trabajo de los laicos. Lo necesitan, lo esperan, podemos y sabemos hacerlo. Debemos evitar la nostalgia que hace retroceder, que cierra la esperanza y la creatividad. Tener la fuerza de la levadura. Llevar encendidas las luces cortas, las luces largas deslumbran. Somos garantía de continuidad si confiamos los unos con los otros y caminamos juntos en el proyecto”. Estar a su lado, construir juntos, siempre desde la impronta de Dominicas de la Anunciata que conlleva ser apasionadas por la vida, en constante itinerancia de mente y corazón de mirada compasiva que escucha atenta, personal y comunitariamente de la Palabra y palabras que verbaliza nuestro mundo. Orante, contemplativa de vida interior y experiencia profunda de Dios.

Concluyó la tarde con algunas dinámicas y puesta en común “Portadoras de misericordia”. En resumen, Dominicas de la Anunciata con los cinco sentidos.

El domingo, día 24, empezamos la jornada con la meditación, rezo de Laudes y Eucaristía presidida por José Parra, dominico de la Provincia del Rosario de Filipinas. A las 10h. nos juntamos en la sala, iniciando la sesión de trabajo con una “Oración para obtener la gracia de ser misericordiosos con los demás”.

Seguidamente el P. Parra, nos dio unas sugerencias sobre “el espíritu del voluntariado como fenómeno psicológico” Nos dijo tres principios: “Empatía por el atendido / Respeto y aceptación del otro tal como es. / Firme esperanza en el trabajo que hace”. Ya que para practicar la caridad, no hay límites de edad. Enfocó el tema del voluntariado con la misericordia y la espiritualidad  dominicana, espiritualidad de compasión, sufrir con el que sufre y gozar con el que goza: “Ser misericordiosos como el Padre que está en los cielos”   El amor y la misericordia constituyen el núcleo central, ha de ser la actitud, el estilo de vida que debe tener todo cristiano. El Evangelio de la Misericordia continúa siendo un libro abierto. Considerar la misericordia como una Bienaventuranza ya que ellas son el mismo retrato de Cristo y Cristo Crucificado. Dios emplea la misericordia con todos gratuitamente. La misericordia no se impone, ha de brotar de nuestro corazón a de ser el estilo de vida de todo cristiano.

Después de un breve cuchicheo, que permitió cambiar de posición e intercambio de ideas, se centró en la espiritualidad dominicana relacionada con la misericordia. Esta espiritualidad es manifestación de la contemplación. Domingo no nos dejó ningún escrito en que podamos encontrar su espiritualidad. Solo a través del testimonio y la vida de sus contemporáneos que compartieron su vida con él, podemos intuir su espiritualidad.

La compasión fue una virtud que abarcaba su vida entera y que resplandecía ya desde su niñez “Lloraba frente a cualquier necesidad pero era alegre por naturaleza. La compasión fue junto con la misericordia sus virtudes más características y permanentes. Bondadoso y compasivo como el Padre. Su espiritualidad está centrada en dos palabras: compasión y bondad.

La mañana terminó  con una evaluación espontanea en que cada hermana, libremente, expresó el buen ambiente reinante y fraterno desde el primer momento de reencontrarnos y agradecer la buena organización de H. Justina y las Delegadas de Educación. Así como la acogida y disponibilidad de las Hermanas de la Comunidad de la Granja.

HH. Carmen Vilardell y Montserrat Vila