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175 ANIVERSARIO DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL DE FRANCISCO COLL

27 mayo, 2011

Se ha celebrado en Solsona el sábado, 28 de mayo

Organizado por los consejos provinciales de las dos Provincias de Cataluña: San Raimundo de Peñafort y Nuestra Señora del Rosario, el día 28 de mayo, sábado, se ha celebrado en Solsona el 175 Aniversario de la ordenación sacerdotal del Padre Coll. Allí fue ordenado en 1836.

Ha presidido la Eucaristía Monseñor Xavier Novell, Obispo de la Diócesis. Han concelebrado tres Padres Dominicos y dos sacerdotes de la Diócesis, justamente exalumnos de las Dominicas de la Anunciata.

Nos hemos reunido 136  Hermanas de las distintas comunidades de Cataluña, junto con la Priora general y Consejo y los Consejos provinciales de España.

Una Eucaristía cuya Liturgia bien preparada, ha sido animada en el canto por la H. Mª Ángeles Figuls. El órgano de la catedral ha sonado magníficamente acompañando a las Hermanas que cantaban con fuerza: nos envías por el mundo a anunciar la buena nueva, mientras se transmitía a cada una la luz del Padre Coll. Se hacía realidad una vez más aquello de una luz enciende otra luz.

En la homilía, el Obispo ha destacado el afán misionero y predicador de Francisco Coll que recorrió los pueblos de cataluña. Es un estímulo para nuestra Diócesis, dijo, que se haya ordenado en nuestra Capilla del Palacio Arzobispal un santo de tal talla. Señaló y agradeció monseñor Novell que se haya querido celebrar este aniversario de la Ordenación del Padre Coll allí mismo donde un  Obispo audaz, en contra de la prohibición según la legislación vigente de ordenar sacerdotes religiosos, puesto que se habían prohibido las Órdenes religiosas, ordenara a Francisco Coll con título de pobreza, como correspondía a un religioso.

San Francisco Coll, añadió monseñor Xavier Novell, por su vida, sus obras, su espiritualidad, sus actitudes y su pasión evangelizadora y como predicador de la Palabra es medicina para cada uno de nosotros, para nuestra diócesis. Invitó a las Hermanas allí reunidas y a la Congregación a ser medicina para nuestra sociedad y nuestro mundo. Agradeció también, la presencia de las comunidades de Dominicas de la Anunciata en la Diócesis.

Después de la Eucaristía, visitamos el Museo episcopal y pudimos contemplar la Placa conmemorativa que se colocó en la escalera de acceso en la celebración de los 150 años de ordenación.

El día fue precioso por el encuentro de tantas hermanas, por la Eucaristía sencilla, pero solemnemente celebrada y hondamente vivida en el lugar más adecuado, la Catedral de Solsona. 

La fiesta terminó en un restaurante donde pudimos disfrutar de una comida fraterna.

Desde esta página agradecemos a las Hermanas que prepararon este día tan entrañable.

FRANCISCO COLL, SACERDOTE DOMINICO

Al comienzo del curso 1835 – 1836 se puso en camino hacia Vic; fue detenido por un momento en Torelló, pero el Señor se sirvió de la agilidad mental de una mujer para salvarlo.

Los revolucionarios gritaban: “Este parece fraile, matémosle”; pero aquella mujer, por su parte, les apostrofó: “Dejad a este pobre muchacho, que ha venido a buscarme para hacer morcillas”; al oír esto lo dejaron libre. El P. Coll atribuía esta liberación a una gracia especial de la Santísima Virgen. Manifestaba que si le hubiesen registrado, le hubieran encontrado la documentación que acreditaba su condición de fraile y lo hubieran matado.

Con toda probabilidad recibió indicación de sus Superiores para que, en espera de un cambio de situación, aprovechara para terminar en el Seminario de Vic el año de teología que le faltaba: el cuarto por la Suma de Santo Tomás; también en este Seminario la utilizaban como texto.

Su lugar de hospedaje fue de nuevo el mas Puigseslloses. Le recibieron con los brazos abiertos por la sincera estima de que gozaba entre ellos. El heredero, Segismundo, con el que siempre estuvo muy relacionado, contaba entonces 17 años de edad. Se casó en 1843 con Rosa Puigcercós, pero ésta falleció en 1848, a los 23 años. Se casó en segundas nupcias con Josefa Puigcercós.

Terminado el primer trimestre del cuarto curso de Suma obtuvo letras dimisorias de su Prior provincial para ordenarse sacerdote; dicho documento llevaba fecha de 26 de enero de 1836. En aquellas circunstancia, sin embargo, Vic estaba en situación de sede vacante, tras la muerte del obispo Corcuera hacía unos meses. Además, el gobierno de la nación, presidido desde septiembre de 1835 por Juan Alvarez Mendizábal, prohibió a los Obispos que confirieran Ordenes sagradas mientras las Cortes no aprobaran un plan de reforma eclesiástica. En febrero de 1836 el papa Gregorio XVI denunció públicamente la política antieclesiástica del gobierno español.

Decidido a seguir su vocación dominicana y sacerdotal, encontró un Obispo dispuesto a cumplir con su sagrado deber en el Prelado que regía la diócesis de Solsona. Se llamaba Juan José Tejada, anteriormente Superior general de los Mercedarios. Nació en 1768 en Ausejo, diócesis de Calahorra; estudió en Salamanca y Alcalá y fue Rector del colegio de su Orden en esta última ciudad. El rey Fernando VII le presentó en 1832 para el obispado de Solsona; falleció el 15 de junio de 1838.

Juan José Tejada aceptó ordenarle de presbítero, en ceremonia de Ordenes particulares, que tuvo lugar en la capilla del palacio episcopal de Solsona el 28 de mayo de 1836. El 13 de junio del año anterior había ordenado a otro gran amigo de Francisco Coll: Antonio María Claret y Clará.

Practicó los ejercicios espirituales para recibir la ordenación, fue examinado y hallado idóneo. Se ordenó, como queda dicho, con letras dimisorias de su Prior provincial y con título de pobreza, es decir, con el que correspondía a un religioso.No sabemos hacia dónde se dirigió de inmediato después de recibir el sacerdocio. Si pasó por su pueblo natal, no hay noticia de que celebrara Misa solemne; no se debe olvidar que su ordenación contravenía las leyes civiles. La primera Misa solemne la celebró ciertamente en la ermita de Sant Jordi de Puigseslloses, perteneciente a la familia que le hospedaba; no se sabe la fecha, aunque pudieron ser apropiadas el 2 de junio, fiesta del Corpus Christi, o el 5 del mismo mes, domingo segundo de Pentecostés. Es de creer que volviera pronto a tierras de Vic para examinarse del último curso de teología en el mes de junio.

Ordenado sacerdote siguió en Puigseslloses. Celebraría a diario en la capilla doméstica y los domingos en Sant Jordi, donde se congregaban los fieles de la contornada. Allí se ensayó como predicador. Según una tradición oral mantenida por largo tiempo en el seno de la familia Coma de Puigseslloses, repasaba los sermones paseando a la sombra de los robles propiedad de la casa; aseguraban que, al declamarlos, su voz adquiría tal potencia que “hasta los robles temblaban”. Esta tradición la hemos oído de labios del Obispo emérito de Vic, Dr. Masnou quien, a su vez, la escuchó a la mencionada familia en sus paseos por aquel robledo en los años de seminarista.

En Puigseslloses creemos que transcurrió su vida de sacerdote en la segunda parte de 1836, durante todo el año 1837 y quizás también en 1838. El jueves 23 de noviembre de 1837 asistió a una Extremaunción en la casa de Puigseslloses. De ella quedó constancia en un exvoto escrito en catalán que se conservó en la ermita de Sant Jordi hasta su profanación en 1936. Por fortuna se conserva una fotografía del mismo. El texto es como sigue: “María Puigseslloses fue acometida de una grave enfermedad, de cuyas resultas fue extremaunciada, y por intercesión de los santos y santas que aquí se manifiestan, en los cuales pusieron toda su confianza su madre y hermanos, quedó libre de sus males. La extremaunció el Rdo. Juan Comerma, Ecónomo de Santa María de Folgarolas, con asistencia del Rdo. Francisco Coll, Dominico, el día de San Clemente. Año 1837”. El P. Coll, en efecto, aparece vestido de Dominico, con un platillo en la mano derecha y una vela encendida en la izquierda. Los santos y santas de que se hace mención eran: la Santísima Virgen, San Jorge, Santa Filomena y San Antonio de Padua. Es probable que el texto que figura en el exvoto lo redactara el P. Coll.

(del libro TESTIMONIOS)