TIEMPO PASCUAL
San Pablo a través de sus cartas, nos habla de un misterio que le da un sentido pleno a la Resurrección de Jesús: nuestra resurrección en Cristo. Nos dice "¿No sabéis que todos al ser bautizados en Cristo Jesús, hemos sido sumergidos en su muerte? Por este bautismo en su muerte, fuimos sepultados con Cristo, y así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros empezamos una vida nueva. Si la comunión en su muerte nos injertó en él, también compartiremos su resurrección."
Y en la carta a los Gálatas capítulo 2, nos vuelve a decir: "En el bautismo fuimos sepultados con Cristo. Y en él resucitamos por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos."
Pero también sabemos que como consecuencia del pecado original, nuestra vida en la tierra termina con la muerte, resucitaremos para nunca más morir. Pues como Cristo resucitó, así también nosotros resucitaremos.
"La Resurrección es un acontecimiento que concierne evidentemente, ante todo, al destino personal, singular, de Jesús. Pero es al mismo tiempo un misterio de salvación, un acontecimiento que lleva en sí, como en germen, la salvación de toda la humanidad... El ‘poder' que Dios desplegó para resucitar a su Hijo, lo pondrá por obra para con los hombres que son con Cristo 'un solo cuerpo'" (J. -CI. Brootcorne).
Nuestra existencia no camina hacia la muerte. Jesús es la fuente de nuestra existencia eterna. Victoria de la vida que es victoria para hoy. La "Pascua" que vivimos con Cristo nos hace pasar desde ahora a la verdadera vida, que es comunión con Dios. Desde la mañana de Pascua vivimos en régimen de resurrección.
Alegrémonos todos por el inmenso amor y misericordia divinos que se manifiestan en su plenitud en el misterio de la Resurrección, la de Jesús y la nuestra.